El Borrego de la Actualidad

Julio 4, 2010

La triste historia de un infeliz mediático

Por Ángel R. Sánchez Q.

Me deprime no tener un abdomen perfectamente marcado. Me purga no haber estudiado (todavía) una maestría innecesaria en una universidad chacalona en Canadá, Nueva York, o París. Saber que en mi garaje no me espera un Passat me deprime todas las mañanas. No tener la menor idea de qué trata Lost, quienes son “los otros” y por qué demonios todos hacen tanta alharaca porque la estúpida serie terminó, me pone de pésimo humor. Lo mismo con 24. La última película que pude ver en el cine fue Crazy Heart apenas vi Up hace una semana en video. Para seguir viviendo en sociedad necesito ver Iron Man2, Kick Ass, Furia de Titanes, The Road… Creo que invertiré todo el tiempo de mis próximas vacaciones en ponerme al corriente con Hollywood. Y con el cine de arte. Veré toneladas de éste. Directores con nombres impronunciables, coreanos, árabes, checos, Gus Van Sant, Atom Egoyan, toda la filmografía de Woody Allen. Zelig, tan buena que es y yo que me quedé dormido mientras la veía. Es imperdonable. Un verdadero crimen. Soy un asno. Soy menos que un asno. Soy un remendó de asno. Y lo peor es que todavía no tengo un iPad. Y necesito un iPad. De preferencia el más grande. Y toda la colección de publicaciones de Haruki Murakami. Odio no haber leído Norwegian Wood. Nadie que se digne a ser alguien pude vivir sin Murakami. ¿De qué voy a hablar ahora que me meta al club de lectura de los martes, precedido del domingo con mis amigos de los lunes y antes del curso de enología al que hipotéticamente pienso inscribirme los miércoles? De no ser así ¿Cómo sabré distinguir un vino joven, de uno juguetón, amaderado y con tonos frutales de uno robusto, seco, de buena persistencia y con rico final que tiene maridaje con carnes rojas y salsas de tomate? ¿Cómo podré tener algo de qué hablar en la oficina/escuela/reuniones sociales si no compré boletos para ver a Muse, a Arctic Monkeys o a Paul McCartney? ¿Cómo voy a hacer alguien si no fui a Coachella, no tengo boletos para Austin City Limits, Bonnaroo y ni siquiera me alcanzó para el pinchísimo Vive Latino? Al menos tengo una Mac.

La infelicidad mediática es la enfermedad de nuestra era: no nos deprime ser incapaces de hacer algo, sino no poder hacerlo y tenerlo todo. La especialización y los nichos nunca han sido una opción. Los tiempos modernos nos exigen ser un genuino hombre renacentista. Tomar tres litros de agua diario. Ser ‘deportistas’ (mamarrachada que aún así me parece 57.3% más verosímil que el catolicismo), leer 40 libros al año, andar en bicicleta, saber de cine, música, televisión, arte e ir a la ópera y saber en qué momento gritar “¡Maestro!”. Saber de futbol. Beber vino y poder distinguir entre un shiraz y un merlot. Tener erecciones con firmeza grado cuatro a los 70 años. Mujeres multiorgásmicas, con chichis operadas, silueta perfecta, aspecto eterno de veinteañeras y doctorado en energías renovables. Fiestas hasta el amanecer los sábados y medios maratones los domingos en la mañana. Vitaminas que nos mantengan despiertos y activos. Niños que vayan a Kumon para ser matemagos, pero que al mismo tiempo sean excelentes deportistas, habilidosos con la tecnología, sociables y sensibles, altos, guapos con 200 mil seguidores en Twitter y que hablen tres idiomas para cuando cumplan seis años. Lo único que hemos logrado es sentirnos incompletos mientras preparamos generaciones de incompletitos.

Emmanuel del Real, talentosísimo músico, compositor y productor mejor conocido como Meme, de Café Tacvba, habló de esto (o al menos esa es mi interpretación) en “El borrego”, tema que se incluyera en su disco de 1994, Re. “Y en las tocadas, la neta es el slam, pero en mi casa si le meto al tropical”, decía Meme con voz gruesa. El deseo de agradar a los demás es más fuerte que el de agradarnos a nosotros mismos. El slam, como la imagen que necesitamos mostrar, contra el tropical, nuestro verdadero ser.

Por lo tanto y al menos por hoy intentaré olvidarme de mi abdomen, de mi auto, del cine de arte y de Coachella, me quedaré lejos del slam y me iré a casa a escuchar tropical. Suena imposible, pero tal vez eso sea lo único que necesito hacer y tener.

Ángel R. Sánchez Q.

a.r.sánchesq/arsanches@revista.cm.net

Y bueno, este artículo lo encontré en la revista Conozca Más, me pareció muy interesante así que lo comparto J

Vía: http://chelinoska.wordpress.com/2010/07/01/el-borrego-de-la-actualidad/

  • y el mundo sigue girando y en cada vuelta todo se va mezclando aunque nos aferramos a nuestros ideales las tendencias nos obliga a ser consumistas de todo lo nuevo y pasajero.
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